Alaverdoba

— el festival del vino monástico

Productor de vino Badagoni

Logo_BadagoniBadagoni es uno de los líderes en la producción de vino de Georgia. Fue fondada en el año 2002 en Kajetia (el pueblo de Zemo Khodasheni). Los productores tratan de conservar y dar a sus consumidores lo mejor de la tradición y la alta calidad de los vinos blancos y tintos de Kajetia. Por ahora, Badagoni es el único productor de vino georgiano que tiene el certificado internacional de calidad ISO.

La compañía tiene más de 300 hectáreas de viñedos en el Valle de Alazani y es socio del Monasterio de Alaverdi. Cada año la bodega produce 1,5 millones de botellas no solo de un vino común de Georgia, sino que un verdadero representador de la cultura vinática de este país gracias a su detallada actitud hacia las tradiciones antiguas. Los vinos de Badagoni gozan de fama mundial donde se importa la mitad de su producción.

Badagoni es una empresa medio georgiana, medio italiana, lo que nos da la posibilidad de gustar el resultado de la combinación entre las tradiciones locales con la tecnología italiana moderna de producción de vino. El socio de Badagoni, el científico e investigador, conferenciante y consultante, Donato Lanati, es uno de los principales especialistas de la enología moderna italiana, teniendo su laboratorio, Enosis.

Los vinos de Badagoni siempre muestran la excelente relación entre precio y calidad.  La compañía está promoviendo activamente sus productos en el mercado mundial del vino, dando a conocer a sus consumidores las tradiciones del vino de Georgia. Asimismo, participa en diversos campeonatos, exposiciones y concursos.

En el 2010, junto con su socio italiano Donato Lanati, Badagoni gana el Gran Premio en el concurso “Decanter” en Londres. En el concurso de prestigio de vinos, Concours Mondial de Bruxelles en 2010, el vino seco de Badagoni Kakhetian Noble recibe una medalla de plata. Dos años antes de esto, en concurso similar premios ganan otros dos vinos de la bodega, Trioni di Badagoni 2009 y el vino tinto Kakhetian Noble 2008.

Entre las características típicas del vino de Badagoni podemos mencionar la particularidad del terroir, la humedad escasa, el suelo pobre, las condiciones de la temperatura locales. Todos estos parámetros crean el perfecto medio ambiente para las variedades de uva locales produciendo furas pequeñas bastante concentradas con pigmentación bien expresada y alto contenido de tanino.

 

Le presentamos la entrevista con el cofundador de la bodega Badagoni Georgi Salakaya

Entrevistado por Oleg Cherne (revista Code de Vino).

 

Badagoni, la empresa de producción de vino de Georgia, es un productor exclusivo. Aun siendo vendedor de consumo masivo, su vino tiene alma. Son pocos los grandes productores de vino que logran conservar y transmitir el espíritu de su tierra. Aquí nos encontramos con el uno de los fundadores de Badagoni, Georgi Salakaya para contarnos la historia de la creación de una de las empresas más exitosas de Georgia.

 

— Georgi, ¿qué significa el nombre de la empresa?

— Badagoni es la diosa del vino y la fertilidad en Georgia. Su estatua fue encontrada en nuestra tierra en los años ochenta y tiene más de ocho mil años. Nos gustó el nombre Badagoni, porque une muchos significados. La palabra “badagi”, por ejemplo, es el jugo dulce de las uvas. No lo pensamos mucho y damos a nuestro producto precisamente esta denominación. La estatua es de pequeño tamaño y está en el Museo Nacional, pero tenemos una copia en nuestra fábrica.

— ¿Cuál es la filosofía que sirvió de base para la creación de la empresa? ¿Cómo llegaron a colaborar con el monasterio de Alaverdi?

— Al principio no tuvimos la idea de un mayor negocio, era algo personal, dado que todos teníamos nuestras obligaciones aparte. Queríamos observar todas las tradiciones vináticas que tenemos, porque el vino para el georgiano es un honor, fe, memoria, felicidad, todo lo que está en nuestra sangre. Ningún evento puede prescindir del vino, no importa si se trata de fiestas eclesiásticas o cualquier otro tipo de celebraciones.

Sentíamos la tradición en nuestros corazones y eso dio impulso al proyecto. Después de eso, por supuesto, nos profundizamos y empezamos a estudiar cómo elaboran el vino en otros países. Luego surgió la idea de crear una bodega que tenía la tarea de convertirse en la cara de la elaboración del vino en nuestro país.

Lo más interesante es que cuando recién estábamos formando el proyecto, nos conocimos con el dueño del monasterio de Alaverdi, el Monseñor David. Y en aquel momento pasó algo exclusivo: cuando pensábamos en el proyecto yo mismo fui al patriarca. Encontré el monasterio en mala condición, porque hasta el año 2003 no hubo ninguna ayuda financiera. Y justo ese día, el 26 de septiembre de 2005, sin haber fijado una cita, Dios me mandó directamente al Monseñor. Yo no sabía en absoluto que es el día de Alaverdoba.

Fui y le dije que teníamos la idea de hacer una bodega y participar de alguna manera en la reconstrucción del monasterio de Alaverdi. Él me miró, tomó el teléfono y llamó a alguien y le dijo: “Te felicito la fiesta de Alaverdoba. Dios te mandó aquí gente, vamos, dime qué necesitas”.

Nos metimos en el coche y nos fuimos. El Monseñor estuvo un poco inquieto, porque era una situación caótica. En nuestra primera conversación le dije que íbamos a ordenar las campanas para el monasterio. Él dijo que era buena idea, pero que ahora es más importante la idea del vino, sin preocuparse por la destrucción a su alrededor, la idea de la bodega histórica era la principal.

Fuimos al lugar, miramos y no vimos nada, todo estuvo cubierto de tierra. Se necesitaba un trabajo arqueológico serio que requerirá grandes inversiones de dinero. Pero yo estuve convencido de que allí hay Kvevri, por lo que vale la pena hacerlo. Al principio nadie estuvo de acuerdo conmigo, no me entendieron, pero como si una fuerza lo hiciera a todo el mundo ponerse de acuerdo con la idea. Incluso no lo discutimos entre nosotros. Dijimos al Monseñor: “Bueno, lo hacemos”.

Pero, al principio hicimos las campanas para el monasterio y dentro de tres meses todo el mundo a su alrededor disfrutaba de su sonido. Después, continuamos con el trabajo arqueológico. Y encontramos todo lo que esperamos. Cuando los Kvevri aparecieron nos quedamos impresionados, porque aparecieron más y más… Mucha gente nos aconsejó restaurar los viejos, pero fue imposible volver algunos de ellos a su lugar, por lo que dentro pusimos los nuevos y ahora lo que ven los visitantes del monasterio es una mezcla entre lo viejo y lo nuevo. Eso también fue una idea del Monseñor.

De esta manera empezó todo, se inició el proyecto común del desarrollo de Badagoni y de la bodega de Alaverdi. El trabajo fue muy minucioso, cuidadoso con muchos detalles. Por ejemplo, no hubo agua y sondeamos un pozo a unos 250 metros para sacar agua para el monasterio de Alaverdi.

Luego, al plantearnos la pregunta de cómo llamar al primer vino, no teníamos ninguna información para el lugar y los cristianos locales empezaron a contarnos leyendas que se transmitían de boca a boca, que siempre, incluso durante los tiempos de la guerra en esta región hubo una enorme bodega y las iglesias locales tomaban vino del monasterio.

Así que se nos ocurrió el nombre “Las tradiciones de Alaverdi”, nuestro primer vino. Este vino (sin tomar en cuenta la producción limitada de este vino y nosotros estamos acostumbrados a mayor cantidad), es nuestra carta de presentación que nos abre todas las puertas. Para nosotros es principal hacer venir a la gente, explicarle y contarle la historia.

— El vino cuenta la historia sin palabras.

— Sí, entre nosotros lo llamamos “locomotora”, porque lo es. Pero exige una gran responsabilidad. Teníamos que precisar y mantener la filosofía básica de la fábrica. No queríamos hacer simplemente un vino industrial sin ningún diseño. Tomamos un camino absolutamente diferente: usamos nuestras variedades tradicionales, las trabajamos siempre correctamente y lo hace la gente correcta. El primer gran problema con que nos encontramos fue, desgraciadamente, la falta del conocimiento de cómo hacer un gran vino. Georgia siempre tuvo un vino tal refinado, tal historia, pero para los últimos 70-80 años se detuvo bastante su desarrollo.

De inmediato mandamos a dos jóvenes a la Universidad de Burdeos y otros dos a Turín. Pero, al principio invitamos a nuestro socio Donato Lanati de Italia. Es una persona increíble que nos sirvió mucho: él simplemente vive del vino.

— ¿Él está con Badagoni desde el principio? Cuéntenos un poco más de él, por favor.

— Donato Lanati es un científico e investigador, profesor en la Universidad de Turín, conferenciante y consultor, es uno de los principales especialistas de la enología moderna italiana. Su laboratorio, Enosis en Piamonte es un centro científico singular donde se estudia todo, desde el suelo hasta el producto final. Controlan el proceso completo en un alto nivel. El laboratorio tiene centros de formación, que también es muy importante.

En este lugar lo tienen todo bien pensado. El Monseñor visitó el centro y quedó impresionado. El laboratorio es relativamente nuevo, desde el 2002. Se usan las tecnologías más avanzadas y tienen propios viñedos para sus estudios. Donato Lanati es el autor de una gran cantidad de vinos interesantes en Italia. Le invitamos venir por primera vez a Georgia y de inmediato vino a Alaverdi, que también es un hecho significativo.

— O sea, resulta que encontraron una filosofía en su tradición, en su cultura y luego elaboraron el primer vino sobre la base de esta bodega monástica que recrearon. Y entonces enviaron su mensaje de lo hecho, a todo el mundo. Y después, este mensaje de Dios llevó a ustedes la gente exacta. Cabe decir ¡que es una historia casi bíblica!

— Sí, llevó a nosotros aquellos que deberían venir. Y se me escapó contarle de la construcción que hicimos al lado de Alaverdi. Esto ya es la casa de nuestro italiano. Sin tomar en consideración el hecho de que es católico, vino y de inmediato se aisló en el templo. Yo creo que con su actividad contribuyó mucho al desarrollo de Georgia. Introdujo la cultura del modo correcto de elaborar el vino y comenzó por los viñedos, que teníamos escasos, dado que usábamos la tecnología vieja. Trabajábamos manualmente, usábamos tractores…

E hicimos todo lo posible para que esta tierra obtuviera el mejor resultado. Y esto de verdad tuvo efecto en los viñedos y en consecuencia en el vino.

— Y eso, a pasar de que no hubo ningún tipo de condiciones previas para la realización de esto. Como si ustedes vinieron a este lugar con una misión.

— Por cierto. Es una cuestión principal porque es una región fronteriza de Georgia en una situación criminal. A unos 7 kilómetros de aquí es la famosa Garganta de Pankisi, donde fue un conflicto entre Georgia y los militantes chechenos y de al-Qaeda. Es decir, prácticamente no hubo nada en esta zona. En la actualidad, se adjuntaron 8 pueblos con sus familias. Y le digo la verdad: como unas 400 personas trabajan para “Badagoni”, en la fábrica y en los viñedos. Ya tenemos una infraestructura, gente, turistas. Todo cambió y la casa ya es diferente.

Es algo muy importante para nosotros, porque aquí la gente es diferente. Nunca he visto en el mundo unas personas como estas. Al principio, por ejemplo, no teníamos un deposito donde guardar los bienes que generamos para 9 meses. Todo estaba suelto, desordenado, pero no perdimos nada. La gente trabaja simplemente de corazón. Por la mañana rezaban en Alaverdi, luego venían para trabajar y dormían. No hubo ni un herido a pesar de que las condiciones no fueron unas de las mejores. Cumplimos con todo lo que habíamos planeado en el mismo día. Nadie creía que lo haríamos todo tan rápidamente.

Pero nosotros teníamos objetivos altos, tanto aquí, como también en el mercado. Mucha gente, también mala, se interesó de nosotros. Somos jóvenes, nadie esperaba que apareciera una fábrica como la nuestra. Nos atacó el gobierno. Pero a nadie le pasó por la cabeza el que lo hacemos junto con el monasterio de Alaverdi. Y, desde luego, todos los intentos suyos fracasaron, mientras que nosotros lo observábamos todo con sensatez y paso a paso íbamos avanzando.

El golpe más fuerte que sufrimos fue cuando en venta se puso producto hecho en Polonia, a menudo en Ucrania, con nuestras etiquetas, bajo nuestro nombre y a la mitad del precio. Era terrible. Luchamos con esto un año y medio. Comparecimos ante el tribunal… Fue un golpe moral.

— Bueno, por lo menos les dio una orientación adónde van.

— Sí, nos dimos cuenta de que andamos por el camino correcto. Y esto nos dio más fuerzas. Hoy en día, lo que ve el mundo no es nuestro límite, seguimos desarrollándonos. Empezamos a elaborar espumante. Después de dos años de estudio de nuestras variedades elegimos el vino de Kajetia Mcvane que resultó ser un vino singular para eso.

Además, el vino del Alaverdi tendrá desarrollo interesante: con los dos vinos de la bodega monástica queremos presentarnos a concursos importantes donde éstos pueden mostrar sus cualidades. Toda la producción de los vinos de Alaverdi va apoyada por nosotros, incluso el injerto de los viñedos. Ahora tenemos la idea de separar completamente uno de los viñedos del monasterio, porque surgió la pregunta ¿cuánto Kixi y cuánto Rkatsiteli? De esta manera el monasterio tendrá sus propios viñedos, así que nos desarrollaremos juntos y seguimos adelante.

— Hace poco la revista británica “Decanter” destacó su vino blanco y están entre los 100 vinos mejores del mundo, ¿verdad?

— No, el tinto. Después de los estudios dejamos de presentarnos a los concursos con nuestros vinos blancos. Por todas partes pasa lo mismo, si el catador se entera de que el vino es de Kvevri se acaba todo, incluso no lo prueba.

— O sea, parece que sus vinos implican una preparación del catador. ¿Acaso el catador moderno no está preparado?

— Sí, es más complejo todo. Mira, está bien si el catador tiene problema con su actitud hacia tal tipo de vino, pero es aún más difícil si los consumidores no están preparados.

— Eso pasa, porque estamos acostumbrados a los vinos de perfume, a su nombre, especialmente si se trata de un vino blanco. Ese es el problema. Le felicito y de verdad me alegro mucho de que aparecieron en el mercado ruso. Pero el problema es que su vino sale, por ejemplo, 15 dólares y la gente piensa “¿Por qué tengo que dar 15 dólares para un vino georgiano?

— Pero la gente paga mucho más para un vino de Francia a veces de origen dudoso, mientras que cuando aparece un vino verdadero en el mercado y cuesta 15 dólares, a mi parecer merece la pena probarlo, por lo menos para respetar los esfuerzos gastados en su elaboración. Hay poco vino de autor en el mercado ruso. ¿Por qué la gente cree que el vino georgiano es peor que el francés? Si uno toma el mismo vino durante toda su vida, será difícil hacerle cambiar su hábito y hacerle comprar otros, de mejor calidad, pero igual tenemos que ofrecérsele y poco a poco cambiar su punto de vista.

— Vamos a hablar más de la revista “Decanter”. ¿Cómo pasó que están en el Top 100?

— Sí, fue en el año 2010 cuando nuestro vino tinto “Las tradiciones de Alaverdi” fue nombrado como uno de los mejores 100. Desde luego, para nosotros ese fue un momento muy importante. El vino recibió 98 de 100 puntos y entró en el Top 100 de más de 11 mil de candidatos. Los catadores fueron europeos.

Este hecho se convirtió en una fiesta en Georgia. En esta época necesitábamos, de verdad, un apoyo emocional, algo positivo. Ahora tratamos de conquistar el mercado ruso donde nos encontraremos con más dificultades debido a su mentalidad. “Badagoni” es el vino más caro de Georgia, pero al mismo tiempo mantiene una gran cantidad en venta. Y todo el mundo se asombra cómo lo hacemos, cómo lo mantenemos. ¿Quién vende el vino blanco o tinto georgiano en este precio? Pero lo hacemos. Todo está en el vino. Si una persona compra por lo menos una botella de nuestro vino, deberá tomar más. Si uno ha venido a la bodega de Alaverdi, será nuestro cliente para siempre.

— Es decir, hay que esperar un poco. Es una política absolutamente correcta, no hay que tener prisa.

Todo esto es un proceso financiero duro. Tiene razón, si esperamos un poco, tendremos los resultados deseados. Lo más importante es que dormimos tranquilos. Nuestro vino viene de corazón y es para la gente con corazón. Esta es nuestra tradición y nuestra filosofía.

 

Badagoni

4, Freedom Square, 0105, Tbilisi, Georgia
tel: + (99532) 2936243

© Alaverdoba, 2018. Просмотров: 156

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